Puntos de disonancia

Al mirar hacia aquel punto en el mundo, algo se remueve por dentro. La tristeza y la compasión van de la mano de cualquier tragedia. Sin embargo, aquí y otra vez, nuevos acompañantes surgen en el camino que hemos de recorrer; hay quién con generosidad lo llama frustración, yo que nunca fui tal cosa, prefiero llamarlo rabia.

Me cuesta entender a ciertas personas, ciertos colectivos y ciertas situaciones..pero aún comprendo menos las justificaciones derivadas de alguno de ellos. Claro está, que nunca se sabe cuál es el origen de la falta de consenso, el que habla o el que escucha. Sin embargo, puesto que hago un intento diario por entenderme,  no sería justo  darme la espalda ahora.

Hacer de la consecuencia la causa y de la causa un mecanismo de defensa, puede resultar peligroso; sobre todo, para los vehementes.

Todos los presidentes y gobiernos que han pasado por la Casa Blanca han intentado justificar de una u otra forma el uso y comercio “libre” de armas en EEUU. Como ocurre en la mayor parte de veces con los políticos, se puede resumir sus justificaciones con llamativa facilidad:

– La Segunda Enmienda de la Constitución

– Estadísticas

Primera consecuencia del uso de armas, los defensores de la posesión y uso de armas se apoyan en la Segunda Enmienda de la Constitución de 1791. Siempre pensé que la Constitución hablaba de los “derechos y los deberes de los ciudadanos”. La pregunta que surge de forma inmediata en mi cabeza es, si estos derechos y deberes son algo permanente e imperturbables al paso de los años. Resulta bastante probable que EEUU haya cambiado desde 1791, y no sólo físicamente; es que de la misma manera que crecen los edificios, la situación y las circunstancias tampoco suelen ser las mismas. El pronóstico se cumple al leer esa segunda enmienda y notar cierto ambiente trasnochado: “Siendo necesario una milicia bien regulada para asegurar un estado libre no debe infringirse el derecho de las personas para tener y guardar armas”.

Los detractores de esta antigualla encontraron en la palabra “milicia”, el mecanismo perfecto para enfrentarse a años de lo que ellos consideraban un error. Sin embargo, la Corte Suprema (2008, 2010) se dirigió a todos los estados para asegurar el derecho individual a la posesión de armas sin necesidad de pertenecer a ninguna milicia. (Sigo sin entender este último término la verdad). En fin,e aquí la primera consecuencia convertida en causa.
Y es que va lento, cuesta, hay cierto “pudor”; pero a veces la Constitución puede ser reformada. Nosotros lucimos insatisfechos dos, y digo insatisfechos porque aún brilla más la calvicie que los galones.

El problema en EEUU parece provenir de otra parte. Quién lo sitúa en el poder, no anda desencaminado. Al menos, me encontrará a mi en ese camino que recorre; comprendo eso sí, que como compañera de viaje no resulte suficiente. Y es que, el poder en EEUU abraza a un miembro a diferencia de lo que ocurre en otros países, y además lo estrecha con firmeza. La NRA (Asociación Nacional del Rifle) es una ¿podemos hablar ya de organización política? que no nació como tal, pero que ha ido influyendo a través de algunos de sus miembros y sobre todo de sus  bolsillos, en los gobiernos y en la oposición estadounidenses. Financian campañas electorales y por encima de todo movilizan. Movilizan a poderosos miembros, políticos, personajes, movilizan actos, tempestades y arrinconan conciencias con la amenaza de la derrota. De esto, sabe mucho Bill Clinton quién en 1994 hizo efectiva la llamada “Ley Brady” que había entrado por primera vez en el Congreso en 1987 y cuyas disposiciones permanentes entraron en vigor en 1998. El nombre nace de James Brady, ex-secretario de prensa de Ronal Reagan, que quedó paralítico tras un intento de asesinato contra el presidente en 1981. Ha llovido mucho desde entonces en los hogares estadounidenses.

Esta ley incluía la “Prohibición de armas de asalto semiatomáticas”, ley que parece querer rescatar Obama del baúl. Además, contemplaba la necesidad de investigar durante 5 días los antecedentes de los compradores de armas. ¿Qué ha sido de esta ley?

El segundo apartado, fue maltratado durante años por la NRA que invirtió millones en recurrir esta sentencia, alegando lo “inconstitucional” de pasar por alto el derecho a la privacidad. Me asusta la facilidad con la que esta organización utiliza la Constitución para justificar sus acciones, es tan “inconstitucional”…. Como resultado final, en la actualidad, se utiliza un sistema inmediato de revisión nacional, por teléfono o electrónicamente. Con esta concesión y lo raro que resulta el enjuiciamiento de las violaciones de la Ley Brady, queda claro el resultado de una lucha perdida. En muchos de los Estados basta con presentar el carné de identificación.
Hay quien titubea. Bill Clinton lamenta en sus memorias el corto camino recorrido y sobre todo, el perdido. Respecto a él, Wayne LaPierre, vicepresidente de la NRA dijo en 1995: “Nuestra lucha no es con balas, nuestra lucha es con votos. Somos la gente que ayudó a limpiar el congreso en 1994 y vamos a terminar esa limpieza en 1996” en clara advertencia a Bill Clinton. Horroriza que ciertos hombres crean tener tanto poder como para manifestarlo públicamente, pero aún más que sus palabras estén sustentadas con hechos reales.

Cuando George Bush llegó al poder, a nadie pareció extrañarle que hubiese sido socio de la NRA hasta 1995. Mal momento entonces para meter mano a una organización que siempre ha apoyado a los miembros de su partido y de la que has formado parte por convicción. Peligroso término.
Durante su mandado, la ATF (Oficina para el Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) llevó a cabo la operación “Wide Receiver” que antecedió a la conocida “Rápida y furioso”, sobre la que Obama ha recibido numerosas críticas. Ambas, han sido investigadas y criticadas, por el supuesto “flujo” de armas de forma libre a México y por la permisividad del Departamento de Justicia y la ATF quiénes supuestamente permitieron que las armas cayesen en manos de traficantes.

Sin entrar en más detalles que sólo confirmarían la incredulidad que va haciéndose eco…me surgen dudas retóricas. Un país que puede presumir (y no miro a nadie) de mantener separado el poder judicial del poder ejecutivo, mantiene viva una organización como la NRA con poder no sólo en el partido republicano, sino en la oposición y al parecer en el Departamento de Justicia y en la organización que controla las armas, la ATF. El curioso caso de EEUU.

Y ahora se refugian en las ESTADÍSTICAS. Convirtiendo de nuevo la consecuencia en una falsa causa. Argumentan que una gran parte de la población estadounidense se posiciona en contra de la prohibición de armas. Fascinante este mecanismo depredador.
Hacen de las armas un concepto convencional. Con su comercio extendido, fácil. Con una organización como la NRA implicada en una política democrática. Bonito marco para el desplome.
Además de la conceptualización en un entorno familiar, crean una necesidad. Mientras en Europa las armas se asocian a términos como “violencia”, en EEUU lo hace a “defensa”. Su ausencia parece una temeridad. Y ahora me refugio yo en las Estadísticas;¿cómo una sociedad tan conmovida con la masacre de Newton, ha alcanzado ahora su cifra record en la compra de armas?

Habéis creado una sociedad que normaliza y que necesita las armas, y lo llamáis democracia.
Los ojos del mundo aún os miran con recelo; pero sobre todo, con sabia incomprensión.

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